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Notas de una navegante entre el mundo real y el utópico

Bansky

Sobran las palabras al hablar de Banksy, sus graffiti hablan por sí solos y cómo él afirma: 
“A wall is a very big weapon. 
It’s one of the nastiest things you can hit someone with”.


Somos pocos aquellos a quienes nos gusta el arte urbano y no conocen su trabajo, pero no por ello se debe dejar de hablar de él.


“Banksy”, pseudónimo artístico bajo el que se oculta la identidad de Robert Banks o Robin Banks (supuesto nombre que le adjudicó la prensa de fonética similar a ‘robbing banks’), inició su actividad a finales de los 80 en la ciudad inglesa de Bristol, como parte de un pequeño grupo conocido como DryBreadZCrew. Pero no fue hasta el periodo de 1992-1994 cuando su obra empezó a adquirir personalidad propia y dio definitivamente el salto a la luz con la portada del disco ‘Think Tank’ de Blur, aunque su verdadera identidad se mantiene en la sombra.

El arte urbano callejero ‘express’ de este artista moderno, no deja a los transeúntes indiferentes, infiltrándose en sus grises vidas, aportando un poco de color y un mensaje contestatario que no pasa desapercibido para ningún peatón.
Bansky utiliza técnicas fácilmente reproducibles como el graffiti o el stencil con plantillas, de trazos sintéticos y concisos pero de figuras emblemáticas culturales distinguibles a años luz de distancia, en las que se refleja un sarcástico humor que recae en lo bizarro, kitsch y en la más pura ironía con un enfoque socio-político de lo más crítico.


Muchas de sus obras presentan una crítica explícita a los sistemas dominantes de nuestra sociedad moderna. Banksy critica el consumismo, la guerra, la violencia, la catástrofe ecológica o la amenaza que representan las armas de destrucción masiva. Con un tono irónico, sus mensajes resultan un choque contra el pensamiento conformista de las sociedades modernas.



Oriundo de Bristol, vivió de cerca la movida underground de mediados de los ochenta, que combinaba artes visuales con música. Antes de empezar a pintar, la actividad de Banksy consistía en intervenir museos colocando obras que producía que parodizaban a las que se encontraban en los establecimientos de arte y antigüedades. 

Entre sus principales influencias se encuentran el movimiento Ad Jammer, los trabajos del francés Blek le Rat y la banda anarco-punk Crass , que usaban al stencil como medio de protesta propagandística anti-bélica, anti-capitalista y anti-xenófoba, así como ciertas influencias de la escuela del pop art, al descontextualizar personajes o íconos mundiales y colocarlos en situaciones absurdas de extrema incoherencia, desafiando el poder de asimilación y el grado de comicidad de los peatones que día a día merodean sus cosmopolitas obras. Así es como vemos por ejemplo a los felices Ronald Mc Donald y Mickey Mouse tomando de sus brazos a la raquítica niña sobreviviente de las bombas de napalm en la guerra de Vietnam. 

Otra de sus obras muestra a Jesucristo crucificado con bolsas de compras colgando en cada una de sus manos, poniendo en claro que hoy se ha hecho de la religión una gran industria comercial, cuestión que él observa con acidez en su libro ‘Wall and Piece’ como una conducta masiva a escala social: “No podemos hacer nada para cambiar al mundo hasta que el capitalismo quiebre. Mientras tanto podemos ir al shopping y consolarnos”.

Sin duda, este activista militante silencioso no teme meter el dedo en la llaga y es considerado como el ‘artista del pueblo’ por vociferar con imágenes los conflictos del mundo posmoderno.

En la actualidad sus trabajos se cotizan y tienen gran valor, algunos de ellos incluso los realiza por encargo para cientos de celebridades. Pero lo más curioso es que, algo que comenzó teniendo un manifiesto que iba contra los principios del establishment y que pinta en favor de la clase baja, haya conseguido un nivel de fama tan grande que lo ha catapultado hasta el punto que sólo un público rico tiene acceso a adquirirlo. Pese a que sus obras son democráticas y están a la vista de todos en la calle, el sistema ha terminado resultando beneficioso para él, llegando incluso a colaborar con entidades capitalistas multinacionales como Greenpeace o para empresas como Puma y MTV. 
La prensa lo ama, adora estar expectante ante una nueva declaración u obra suya, quieren todo el tiempo encontrarlo para fotografiarlo ‘con las manos en la masa’, en plena acción, con el fin de desvelar su identidad. 

Si queréis saber un poco más de él, os invito a ver un documental ficticio en el que aparece su rostro encapuchado y pixelado (‘Exit Through The Gift Shop’) o visitar su web: www.banksy.co.uk

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Esta entrada fue publicada el 18 agosto, 2012 por en Art, Bansky, Graffiti, Urban.
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